Juan Peláez

  • Universidad Nacional del Rosario (Argentina)
  • Carrera de Antropología
  • Pasantía en la UEA: Enero - Febrero 2016

¿Por qué escogiste a Ecuador para realizar tus estudios?

Todo se remonta a mi graduación del colegio. En mi último año de secundaría no sabía con certeza que estudiar. Me inclinaba por cine, pero las ciencias sociales también me interesaban mucho. Finalmente me decidí por las ciencias sociales. Pensaba en historia, pero no terminaba de convencerme. Recuerdo que un día le pregunte a mi mama en que consistía la sociología. Ella me dio una respuesta simple y clara:

  • El estudio del hombre en sociedad- dijo mientras conducía.
  • Ah -respondí yo, y enseguida se me vino a la cabeza otra pregunta:
  • ¿Y la antropología?

A esta incógnita mi madre respondería:

  • El estudio del hombre desde la cultura.

Me sonó mejor que la sociología, así que ese mismo día cuando llegue a casa me puse a investigar por internet en que consistía la antropología. Debo decir que cuando descubrí que Indiana Jones es un antropólogo, pues la arqueología es una rama de la antropología, me emocione muchísimo (tengo que admitir que, por mas infantil que suene, esta fue una de las razones por las que elegí la carrera). Supongo que como la gran mayoría de los ingresantes, entre en una carrera sobre la que tenía una idea bastante vaga.

Creo que aquí estaría bueno hacer un paréntesis. Yo nací en Argentina, en una ciudad ubicada en el suroeste llamada Bariloche (¡cuenta con algunos de los paisajes mas bellos del planeta!). Siendo muy pequeño (4 años) mi familia se vio obligada a emigrar, pues el 2001 acaeció una de las crisis económicas más fuertes de la historia de la Argentina y mis padres se quedaron sin trabajo. Fue algo así como un exilio económico. Mi madre consiguió trabajo en la CEPAL, cuya sede se encuentra en Santiago de Chile. Esta sería la ciudad donde viví prácticamente toda mi vida. Por razones personales, aún antes de elegir una carrera ya estaba decidido a estudiar en Argentina, en la ciudad de Rosario (donde vive mi abuela y otros parientes). Me parece que fue la primera gran decisión que he tomado, separarme de mis padres, mi hermano y toda mi vida. Fue algo que me golpeo bastante, y me mantuvo distraído sobre todo durante los primeros meses de universidad.

El primer año de facultad tuve muchas materias teóricas (de hecho todas eran teóricas), que me gustaron mucho, pero no lo suficiente como para convencerme de que esto era lo que quería estudiar. Al finalizar el primer semestre aún tenía demasiadas dudas acerca de si había elegido la carrera adecuada, o si debía volver a Chile y estudiar allá. Es más. Llegue al punto de dudar si quería estudiar alguna carrera. Pensé en conseguirme un trabajo durante las vacaciones de verano, y tener un tiempo para meditar que hacer. Le comente todo esto a mi madre. Evidentemente no estaba muy contenta, no tanto porque le hubiera dicho que quería dejar la universidad y comenzar a trabajar, sino más bien porque se dio cuenta que yo estaba bastante afligido.

Entonces es cuando surgió la posibilidad de viajar a Ecuador.

Mi mama tuvo la genial idea de que, viendo el trabajo de campo de un antropólogo, me podría llegar a convencer la carrera. Si no elegía seguir la carrera, por ultimo saldría con una linda experiencia. Como mi madre ha tenido colegas antropólogos era una idea no muy difícil de concretar. La primera persona con la que se puso en contacto fue Ferrán Cabrero. El es antropólogo y profesor de la Universidad Estatal Amazónica de Ecuador, y el que se volvería mi tutor, pues con la mejor disposición hizo las averiguaciones para que fuera posible mi pasantía en Ecuador. Estaba súper contento cuando recibí el mail de Ferrán que confirmaba la posibilidad de la pasantía.

Ecuador siempre me había fascinado. Su diversidad, tanto biológica como cultural, siendo un país tan pequeño, es sorprendente. Durante mi niñez, mi madre me relato sobre sus viajes a Ecuador. Particularmente las galápagos fue algo que llamo fuertemente mi atención, ¡Todos esos reptiles tan raros, era como Jurassic Park!.

Recuerdo las noches en que mi madre nos leía a mi y a mi hermano cuentos y leyendas ancestrales que había conseguido durante sus viajes. Seguramente esos fueron los primeros acercamientos que tuve con el mundo indígena. Los relatos de mi madre. Muchos años más tarde, ya estudiando Antropología, curse una materia llamada "sistemas socioculturales latinoamericanos". Una de las cosas que más me quedo de la cátedra fueron la configuración de los estados plurinacionales de Bolivia y Ecuador. Me llamaba muchísimo la atención como los movimientos indígenas habían logrado tan fundente proeza. Quería ver con mis propios ojos cómo funcionaba un país con ese tipo de Estado. Fue una gran coincidencia que al año siguiente pudiera viajar a Ecuador.

 

¿Cómo fue tu experiencia en la UEA?

¡Fue genial! Básicamente mi pasantía tuvo dos partes. La primera parte de la pasantía consistió en principio en ingresar información bibliográfica a la “Base Bibliográfica de Investigaciones Históricas y Antropológicas de la Amazonía Ecuatoriana” (BINHAME). La segunda parte consistió en hacer un diagnostico de cerámicas de distintas comunidades indígenas en el cantón Taisha. Me gusto mucho que la universidad me habilitase una habitación en el CIPCA, un lugar paradisiaco para trabajar y descansar. Michael, un funcionario del lugar, fue muy amable, y siempre estaba dispuesto a prestar ayuda. Asimismo, los guardias fueron muy gentiles conmigo. Sinceramente, en el CIPCA me sentí como en un hotel de 5 estrellas. ¡Tenía todo un bloque para mi solito!. A decir verdad no pude estar mucho tiempo en el campus universitario. Aparte del viaje que tuve que hacer a Taisha, el CIPCA queda a 40 minutos de la universidad, y el transporte seguro (de la universidad) salía de Puyo por última vez en el día a las 15:45. Mi trabajo lo podía continuar perfectamente desde el CIPCA (se me olvide mencionar que el internet del lugar es excelente) por lo que el tema de los tiempos del transporte no fue un problema. En el campus me la pase en dos lugares: la vicerrectoría y la biblioteca. En la vicerrectoría pude trabajar con una grata compañía: el vicerrector Román Soria Velasco, Yadira secretaría de la vicerrectoría, y Elvio un profesor cubano. Particularmente con los últimos dos converse bastante. Como mencione antes, la primera parte de mi pasantía consistió en ingresar información en la base de datos BINHAME. Mientras iba completando los datos en las fichas electrónicas se me hizo inevitable ojear los distintos libros y revistas. Muchas veces estuve obligado a redactar yo mismo el resumen de los distintos materiales (pues algunos libros no poseían resumen alguno en su cubierta trasera), pero debo admitir que fue la curiosidad la principal razón por la que me la pase ojeando los materiales. A pesar de no ser muchos libros y revistas, esa colección cuenta con ejemplares espectaculares y raros, un manjar para cualquier estudiante de antropología. Luego de haber ingresado todos los datos, mi trabajo consistió en etiquetar y ubicar las revistas, libros e informes en estantes que ordene por idioma, categoría y código. La verdad es que jamás en la vida había trabajado en una biblioteca, así que una parte del trabajo tuvo algo de instintivo. Por supuesto que nunca habría podido hacerlo sin la ayuda de las bibliotecarias Mónica y Shiram. Les agradezco a ambas por haber sido tan amables de haberme soportado el par de días que anduve trabajando en la biblioteca, ellas me guiaron y colaboraron en mi trabajo. El CIPCA no estaba nada mal, pero Ferrán pensaba que no estaba conociendo nada de Puyo (lo cual era cierto). Entonces Víctor del Corral (Ingeniero en turismo y profesor de la UEA) se ofreció muy amablemente en hospedarme durante el fin de semana que hubo carnaval. Estoy muy agradecido con el ofrecimiento que hizo Víctor, fue muy entretenido estar en Puyo y vivir el carnaval, pero sobre todo la calidez con la que Víctor y su familia me hospedo fue un detalle considerado y bello. La segunda parte de mi pasantía fue una de las más grandes aventuras que creo que tendré en mi vida. Mi "misión" consistió en hacer un diagnostico de cerámicas de distintas comunidades indígenas en el cantón Taisha. Este cantón se encuentra aislado en la selva amazónica, por lo que para llegar tuve que hacer un viaje de 30 min. en avioneta. El vuelo sobre la selva fue inolvidable, y hasta el día de hoy sigo soñando con la vista que tuve de ese gran océano verde. Mientras volaba recuerdo que pensé "vaya, esto de verdad es el pulmón del mundo, esto de verdad hay que protegerlo". Nunca veré un lugar con tanta vida como la selva amazónica. Una vez arribe a Taisha, conocí a Antonio Timias (amigo y colaborador de Ferrán), y a su hijo, Antonio Timias (al cual yo identifique como Antonio Timias Jr.), ambos pertenecientes a la nacionalidad Shuar. Antonio Timias Jr fue mi guía, traductor y compañía durante las travesías en Taisha. El alojamiento en el cantón fue en el Centro Cultural Yawi (perteneciente a Ferrán), una casa hermosa y espaciosa (las primeras noches estaba solo, así que al igual que en el CIPCA tuve mucho espacio).En Taisha hice más de 10 entrevistas a mujeres de distintas comunidades Shuar y  Achuar. Todavía sigo digiriendo lo que fue mi primera experiencia antropológica de campo. Si antes de este viaje tenía dudas sobre lo que estaba estudiando, estas se iban disipando con cada entrevista que iba haciendo. Las encuestas sirvieron para llenar fichas de registro de artesanía patrimonial. Personalmente creo que el cantón Taisha es un lugar donde el patrimonio cultural se encuentra en peligro, que creo aumentara cuando finalice la construcción de la carretera Taisha-Macuma. Por ello me parece que el Centro Cultural Yawies fundamental. Su colaboración junto con la Universidad Estatal Amazónica, el Municipio del cantón Taisha y las distintas comunidades que lo habitan sería más que fructífera para que, practicas ancestrales como la alfarería Shuar y Achuar, puedan fortalecerse con el tiempo, y, sobretodo, perdurar.

 

¿Cuáles fueron las diferencias más notables que encontraste entre la vida universitaria en Ecuador y en tu país?

En realidad no pude compartir mucho con otros estudiantes, ni estuve mucho tiempo en el campus universitario. De lo poco que alcance a observar y conversar pude sacar más o menos dos diferencias notables que se relacionan entre si (ojo que yo hablo desde mi experiencia universitaria, no todas las facultades son iguales acá). La primera es que me pareció que todos los estudiantes eran menores de 25. En mi facultad, tengo algunos compañeros ya profesionales (médicos, abogados, etc.) y de distinta franja etaria, incluso jubilados. Recuerdo que el primer año esto me pareció muy extraño. No era lo que me había imaginado, los estudiantes de 18 se contaban con los dedos de la mano. En cambio en el campus de la UEA no vi estudiantes con estas otras "características". La segunda diferencia es que me hizo acordar un poco al colegio, pues un par de veces vi que los profesores ponían "orden" en la sala de clase como en la escuela. Eso en mi facultad no sucede creo que porque si nosotros los más jóvenes hiciéramos ruido en la sala de clases quedaríamos como unos ridículos ante casi todos nuestros compañeros. De nuevo repito, ambas conclusiones son muy superficiales.

Hay un aspecto que si me parece que puedo afirmar sobra bases más solidas. La infraestructura de la UEA es superior a la que tenemos en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Todo se veía muy ordenado, limpio y organizado, y los edificios parecen estar en perfectas condiciones. Acá en mi facultad el año pasado se cayó un vidrio sobre una compañera (por suerte no sufrió daño alguno) debido a las malas condiciones edilicias. Una última cosa distinta es que superficialmente no parecía haber una gran participación política en la UEA. En mi facultad apenas entras está lleno de carteles y afiches de distintas agrupaciones estudiantiles.

 

¿Qué contarás a tus amigos cuando regreses a casa?

Lo primero que les conté fue una de mis aventuras en Taisha. Ferrán me había dicho antes de que partiera hacía Taisha, que Antonio Timias me estaría esperando en el aeropuerto. En caso de que el vuelo se atrasara, (pues es una época del año en que las condiciones climáticas para volar no son muy buenas) y Antonio no estuviera esperando, tendría que ir hasta su casa. La dirección de la casa de Antonio me la podía dar Lucho, un conocido de Ferrán, el cual vivía a una cuadra del aeropuerto. Resulta que apenas me baje de la avioneta Antonio no estaba esperando. Entonces fui hasta donde viví Lucho. Allí el me dijo que no conocía a ningún Antonio Timias. Se imaginaran mi desconcierto y preocupación. Antonio era mi único contacto en el cantón. Recuerdo que en ese entonces, me dije: "Bueno Juan, este lugar no parece muy grande, de seguro alguna persona en el aeropuerto ha de conocer donde vive Antonio." Entonces volví al aeropuerto, y formule la pregunta "¿Conoce a Antonio Timias?" Por los menos unas diez veces. Al parecer nadie conocía al tal Antonio Timias, y menos donde vivía. Hasta que paso un taxista que conocía la dirección, era a unos 3 cuadras bajando una pendiente. Una vez llegue a la casa de Antonio, ¿Adivinen qué?, el no estaba, pero si una joven. Esta chica me dijo que Antonio estaba trabajando en la finca de don X (no recuerdo el nombre del hacendado), la cual quedaba lejos (lo mejor era tomar un taxi). Pero por ahí no había ningún taxi. Entonces tuve que volver a subir la pendiente (agotadísimo y cargado de bolsos), y empapado de sudor me subí al primer taxi que vi. Ya en la hacienda, nos topamos con la esposa de Antonio, que nos dijo que estaba un poco más adelante trabajando. Una vez llegamos cerca de donde trabajaba Antonio, me baje del taxi. Uno del grupo de hombres que estaba trabajando se dio la vuelta, y se nos acerco.

  • Usted debe ser Antonio- Le dije dándole la mano (me imagino que se me dibujo una sonrisa de victoria en el rostro).
  • Si, así es- Me respondió- pero usted no me busca a mi (de nuevo me imagino que se me desdibujo la sonrisa de la cara).
  • ¿Cómo que no?-Le pregunte sorprendido.
  • No, usted busca a mi padre, yo me llamo igual que el. Ve, ahí viene-Me dijo señalando al hombre que venía caminando entre la vegetación.

Me parece adecuado agregar acá que estoy muy agradecido con Ferrán, sin él, esta gran aventura no hubiera sido posible. Siempre recordare nuestras largas conversaciones.