Elena Escriche Real

  • Universidad de Málaga (España)
  • Estudiante de Educación Primaria
  • Pasantía en la UEA: Septiembre - Noviembre 2015

¿Por qué escogiste a Ecuador para realizar tus estudios?

Porque la oportunidad de hacer un voluntariado de cooperación internacional relacionada con mi profesión, maestra de educación primaria con especialidad en educación inclusiva, solo era posible en Ecuador y otros países de Asia, por lo que debido al lenguaje y a mi gran sueño de visitar Latinoamérica, decidí realizarlo en Ecuador. Cuando me puse a investigar sobre Ecuador y sobre Puyo me encantó, se veía un país muy pacífico, con mucha naturaleza y aunque las fotografías que se ven en internet de Puyo no son muy vistosas, me llamó la atención vivir y conocer mundo y culturas distintas a la mía. Además, el proyecto que se iba a llevar a cabo me llamaba muchísimo la atención, un tema relacionado con la interculturalidad y cultura de paz en un país con tanta diversidad, pensaba que tenía que ser muy curioso y emocionante, y por supuesto, así fue.

 

¿Cómo fue tu experiencia en la UEA?

Mi experiencia en la UEA fue increíble, mejor de lo que me pensaba. He conocido a gente maravillosa, trabajadora y con una personalidad impresionante. Desde luego el voluntariado ha cambiado mi perspectiva de la vida, ha sido una gran enseñanza y la he disfrutado como nunca lo habría pensado. He conocido como viven y como se relacionan otras culturas, sus idiomas, sus creencias y sus costumbres las cuales me han demostrado que a pesar de ser distintas a las mías lo fundamental es ser feliz y vivir el día a día. Algunos aspectos me han asombrado como la comida, la higiene y la educación. Pero todo ha sido positivo, soy una persona que se acostumbra pronto a lo nuevo y me adapto muy bien a cualquier circunstancia. Las amistades que hice son de las que duran siempre, he conocido a gente estupenda que tiene mucho que enseñar y de las que me llevo un pedacito a España, como Rosaura, la cual me ha enseñado que en la vida hay que creer y querer, sentir y canalizar nuestros sentimientos, entre otras millones de cosas. Me sentí realmente como en casa con Rosaura, Thomas y Johannes, fueron nuestra familia en Puyo, y por supuesto otras amistades que nos demostraron que da igual donde vivas si haces, vives y trabajas en lo que quieres y te gusta, como Laura y su esposo. Así como Liliana que nos acogió como con mucho cariño y nos enseñó estupendamente el CIPCA. También el grupo Raíces nos enseñó sus culturas, la grandeza de la diversidad y la importancia que existe en Ecuador de respetar la naturaleza y todo aquello que viva en ella. He aprendido de cada persona que he conocido y cada una de ellas ha aportado en mí un granito de arena que me ha hecho ver la vida con otros ojos, una mirada más amplia y tranquila, donde lo importante es respetar, querer y disfrutar de cada día que vivimos, que es mucho. La verdad que ha sido un voluntariado muy completo y emocionante.

 

¿Cuáles fueron las diferencias más notables que encontraste entre la vida universitaria en Ecuador y en tu país?

Pues, sobretodo, es el nivel educativo que existe en la universidad, donde el profesorado debe adaptarse mucho al alumnado, ese ha sido el aspecto más destacable. Pero claro está que la educación en general, desde la escuela primaria, es muy baja debido a las condiciones de vida que allí existen, puesto que el alumnado vive muy lejos de la escuela, no tiene los suficientes recursos, la cultura no es de enviar a los hijos e hijas a las escuelas sino a trabajar y estar con las familias, aunque esto parece que está cambiando bastante, y que las maestras de escuelas no tienen las formación adecuada para adaptarse a su alumnado. También me sorprendió ver en la universidad tanta vigilancia, incluso con pistolas y chalecos antibalas así como el servicio de transporte que tiene la propia universidad. Por lo demás puedo decir que las instalaciones están muy bien y cuidadas. A diferencia de mi universidad, es muy grande, con muchas carreras distintas, la formación es de un nivel mucho más elevado y la seguridad no es ni la mitad de importante, y el servicio de transporte casi que ni existe. Esas han sido las diferencias más destacadas y más me llamaron la atención.

 

¿Qué contarás a tus amigos cuando regreses a casa?

La verdad es que todo lo que he vivido lo he ido contando desde allí, hablaba mucho con mi familia y con mis amistades, quizás lo que más dije a la gente, con la que no había hablado tan a menudo, fue que ha sido una experiencia impresionante que he conocido a personas encantadoras e inolvidables y que allí lo que más importaba era vivir, y el respeto a la naturaleza. Y también las diferencias culturales como la comida y la forma de vivir y costumbres de las diferentes comunidades que allí conocí.

Sinceramente mi experiencia en la UEA ha sido magnífica, le recomendaría a todo el mundo que vivieran todo lo que yo viví. Se aprende mucho de la gente, de las actividades, de las costumbres y de los lugares que tiene Ecuador y en concreto Puyo nos recibió como si fuéramos de allí mismo. Los estudiantes fueron muy agradables, y nos acogieron también estupendamente. Sobre todo he de agradecer a Rosaura y a Thomas, todo lo que nos ayudaron en cuanto a la casa, la comida y sobre todo el cariño y la compañía, se convirtieron en mi familia allí y siempre les estaré agradecida. También al Rector, al profesorado de la UEA, y de los centros educativos de Amauta Ñampi y San Jacinto, todos y todas han sido muy especiales, muy cercanos y nada hubiera sido igual sin todos ellos y ellas. Los talleres llevados a cabo, las actividades que hicimos nos han enseñado muchísimo a cómo actuar, la importancia de la interculturalidad y la diversidad y de la Cultura de paz. Y no puedo olvidar las Ruedas vinculantes, las cuales al principio me resultaban muy duras y hasta lo pasaba mal pues yo soy una persona muy empática y lloraba más que una niña chica, pero después me fortalecí, y aprendí de todas las personas y la metodología que se llevaba a cabo para realizarlas. Rosaura ha hecho que me conozca mejor a mí misma, que confíe más en mí y que si creo en mí puedo conseguir lo que desee. Me enseñó a canalizar mis sentimientos, a sentirlos de verdad y a no temer las sensaciones que estos me hagan sentir. En definitiva ha sido no solo un voluntariado donde yo ayude a otras personas, creo que más bien ha sido al contrario, y siempre recordaré esta experiencia como única y que por supuesto estoy dispuesta a repetirla sin falta alguna.